Dedicado a los animales
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Dejemos que él mismo te lo cuente.
En virtud de su riguroso entrenamiento, los perros guía están habituados y capacitados para acceder y permanecer junto a sus respectivos amos en todo tipo de establecimientos, tanto de salud como en centros comerciales, restaurantes, supermercados, cafeterías, cines, teatros, centros de estudio o trabajo, etc., sin causar alteración al normal funcionamiento de los mismos ni molestias al personal o al público.
En los lugares de trabajo, los usuarios de perros guía se encuentran capacitados para ejercer sus funciones con ellos a su lado. Acorde al entrenamiento que reciben, los perros guía nunca vagan a su arbitrio por los recintos, sino que permanecen echados a los pies de su amo ciego. Los perros guía tienen el mismo derecho que estos para gozar de libre acceso a todos los lugares públicos.
Sobre la costa occidental del Atlántico de Noruega existe en los fiordos un lugar que da escalofríos. El viaje a Preikestolen le reserva el escalofrío de la «Roca del Púlpito». Visto desde abajo, esta roca parece un barco.
A diferencia de otras atracciones turísticas, llegar a Preikestolen no es tan fácil; se debe realizar una travesía andando que dura 2 1/2 horas, no muy larga, pero bastante incómoda. Los riachuelos que corren, junto con la cantidad de piedras que hay que ir salvando y con desniveles pronunciados te hace dudar de si merece la pena el esfuerzo. Cuando llegas se te olvida el esfuerzo y admiras tal dimensión y manifestación de la naturaleza.
Uno de los lugares más impresionantes de Noruega. El Púlpito (Preikestolen), una plataforma que se eleva 600 metros en vertical desde el fiordo y que acercase a su extremo causa auténtica sensación de vértigo.
La profesora interviene en una discusión entre dos alumnos:
—Jaimito, ¿cuál es el problema?
—Es que soy demasiado inteligente para estar en el primer grado. Mi hermana está en tercero y yo soy más inteligente que ella. ¡Yo quiero ir para el tercero también!
La profesora ve que no puede resolver el problema y lo manda para la dirección.
Mientras Jaimito esperaba en la antesala, la profesora le explica la situación al director. Éste le promete hacerle un test al muchacho, que seguro no conseguirá responder a todas las preguntas, y así accederá a continuar en el primer grado.
Ya de acuerdo ambos, hacen pasar al alumno y le hacen la propuesta del test que él acepta.
Inicia entonces las preguntas el Director:
—A ver Jaimito, ¿Cuánto es 3 por 3? —»9″.
—¿Y cuánto es 6 veces 6? —»36″.
El director continúa por casi una hora, con la batería de preguntas que sólo un excelente alumno de tercer grado debe conocer y Jaimito no comete ningún error.
Ante la evidente inteligencia del menor, el Director dice a la profesora: —Creo que tendremos que pasarlo al tercer grado.
La profesora no muy segura, pregunta: —¿Puedo hacerle yo unas preguntas también?
El director y Jaimito asienten. Inicia entonces la profesora:
—¿Qué tiene la vaca 4 y yo sólo dos?
—Las piernas—responde Jaimito sin dudar…
—¿Qué tienes en tus pantalones, que no hay en los míos?
El director se ajusta los lentes, y se prepara para interrumpir…
—Los bolsillos, responde el niño.
—¿Qué entra al centro de las mujeres y solo detrás del «hombre»?
Estupefacto, el director contiene la respiración…
—La letra «E»—responde el alumno.
—¿Y dónde las mujeres tienen el pelo más crespo?
El director hace una mueca de asombro.
—En África—responde Jaimito sin dudar.
—¿Qué es blando, y en las manos de una mujer se torna duro?
Al director se le cruzan los ojos.
—El esmalte de uñas, profe…—contesta Jaimito.
—¿Qué tienen las mujeres en medio de las piernas?
El Director no lo puede creer…
—Las rodillas, responde Jaimito al instante.
—¿Y qué tiene una mujer casada más ancha que una soltera?
—La cama.
—¿Qué palabra comienza con la letra C, termina con la letra O, es arrugado y todos lo tenemos atrás?
El director empieza a sudar frío…
—El codo, profesora.
—¿Y qué empieza con C tiene un hueco y yo se lo di a varias personas para que gozaran?
El director se tapa la cara…
—Un CD.
El director, ya mareado de la presión les interrumpe y le dice a la profesora:
—Mire, póngame al carajito ese en sexto grado… ¡¡¡Yo mismo acabo de fallar todas las respuestas!!!