- «Cuando tengas las manos embadurnadas de grasa, te comenzará a picar la nariz o el culo.» (Ley de mecánica de Tukulyto Tepyka)
- «Cuando necesites abrir una puerta con la única mano libre, la llave estará en el bolsillo opuesto.» (Ley de Mancus Paridus)
- «Da igual por dónde abras la caja de un medicamento. Siempre te molestará el prospecto.» (Principio de Aspirino)
- «El seguro lo cubre todo. Menos lo que sucede.» (Ley de Seguros de Note Phaghan)
- «Cuando las cosas parecen ir mejor, es que pasaste algo por alto.» (Segundo Corolario de Laca Gamos)
- «Siempre que las cosas parecen fáciles es porque no atendemos todas las instrucciones.» (Principio de Atrope Llado)
- «Si mantienes la calma cuando todos pierden la cabeza, sin duda es que no captaste el problema.» (Axioma de Lentho Espeso)
- «Llegarás al teléfono justo a tiempo para oír cómo cuelgan.» (Principio de Ring A. Bell)
- «Siempre que te vayas a conectar a Internet, se producirá la llamada que habías estado esperando durante todo el día.» (Principio de Dialer)
- «Si solo hay dos programas que valga la pena ver, serán a la misma hora.» (Ley de Keka Gadha)
- «La probabilidad de que te manches comiendo es directamente proporcional a la necesidad que tengas de estar limpio.» (Ley de Reput A Mhadhres)
- «Cuando, tras años de haber guardado una cosa sin usarla, decides tirarla, no pasará más de una semana hasta que la necesites de verdad.» (Ley de la fatalidad irreversible de Keboludus Kefuistes)
- «El mundo se hace día a día con el esfuerzo de los inteligentes, pero son los imbéciles quienes lo disfrutan.» (Corolario de la vida misma de Nojhodas Dis Fhruta)
- «No te tomes tan en serio la vida, al fin y al cabo no saldrás vivo de ella.» (Teorema de la seguridad absoluta de Ponte Cojones)
Categoría: Putadas
San Emeterio
Este es un señor que, para pensar y reflexionar sobre la vida, el bien y el mal… escogió un cementerio a las afueras de la ciudad, un cementerio tranquilo, sin ruido…
Paseando, le llamó la atención una lápida. Miró la dedicatoria que tenía puesta y decía lo siguiente:
Aquí yace Vicente, que vivió cien años y murió a los veinte.
Este hombre, sin entender muy bien qué es lo que aquella frase quería decir, miró a ver si veía a alguien que se lo pudiera explicar… mirando, mirando, vio al encargado del cementerio y fue directamente hacia él para ver si le podía explicar por qué ponía aquello en esa lápida.
—Sí, por supuesto que se lo puedo explicar. Lo escribí yo… —dijo el enterrador.
—Explique, explique —dijo el hombre excitado.
—Era un chico joven, de unos veintitantos, al que un día le tocó el gordo de la Primitiva y empezó a salir con muchas chicas; luego se aficionó a la bebida, más tarde a las drogas, luego a las putas… y, a los veintitantos, murió. Por eso le puse aquello.
—Hombre, esto está muy bien. ¿Usted sabe quién me podría escribir algo así en mi lápida cuando fallezca? —le dijo el hombre.
—Sí, yo mismo, yo escribí la del chaval.
—Perfecto —dijo el hombre contento.
—Primero he de hacerle algunas preguntas.
—Muy bien, empiece.
—¿Usted trabaja?
—Sí, entro a las 7 de la mañana y me acuesto a las 0:00 más o menos.
—¿Usted bebe?
—No, no; no me gusta el alcohol.
—¿Usted sale con alguna chica o está casado?
—No, el trabajo absorbe casi todo mi tiempo.
—¿Usted consume algún tipo de droga?
—No, no me van esas cosas.
—¿Cuál es su nombre?
—Emeterio.
—¡Muy bien! —exclamó el hombre— Ya tengo su inscripción.
—¿Y cuál es? —preguntó Emeterio.
A lo que el enterrador dijo:
Aquí yace Emeterio: del coño de su madre al cementerio.
Fábulas varias
Fábula del rabo
Estaba un toro pastando en la dehesa, y llegó una mosca cojonera de estas que empiezan a posarse dando el coñazo.
El caso es que se le posó al toro en el culete y éste la espantó con el rabo. La mosca echó a volar y se volvió a posar en el culete.
El toro volvió a sacudirle con el rabo, así que la mosca voló y se posó esta vez un poco más hacia delante, en el costado del toro. El toro hizo un esfuerzo y volvió a alcanzar a la mosca con el rabo. La mosca, que ya estaba mosca con el rabo se posó entonces en el hocico del toro, donde éste no podría llegar con el rabo… de repente el toro sacó la lengua y, ¡glup!, se papeó la mosca…
MORALEJA: Lo que no puedas terminar con el rabo, termínalo con la lengua…

Fábula del coche
Resulta que, un día, un toro cayó en un pantano de arenas movedizas. En ese momento pasaba una hormiguita y el toro le pidió auxilio.
La hormiguita subió a su flamante y recién estrenado Audi A3 TDI 110 CV, amarró una cuerda al rabo del toro y otra al chasis del coche, y sacó al toro de las arenas movedizas. El toro le estuvo eternamente agradecido y prometió ayudar a la hormiguita en lo que le pasara.
Pasaron los meses y, un día, el toro pasó por el mismo sitio y vio a la hormiguita dentro y pidiendo auxilio, el toro alcanzó a la hormiguita con su rabo y la sacó de allá.
MORALEJA: Si tienes un buen rabo, no necesitas un A3 TDI.
Fábula del pajarito
Esto es un conejito que iba por el bosque y se pone a llover a cántaros.![]()
Busca refugio y encuentra un árbol hueco,
pero dentro había un pajarito.
Le dice:
—¡Pajarito, Pajarito! ¡Déjame entrar en el árbol, que me estoy mojando!
A lo que responde el Pajarito:
—No te dejo, que no hay espacio para los dos.
Y el conejito vuelta a insistir:
—¡Venga, Pajarito, que voy a pillar una pulmonía!
Y el Pajarito:
—¡Que te he dicho que no!
Llovía cada vez mas y el conejito estaba ya chorreando.
—¡Venga, Pajarito, que tengo mucho frío! —insistió el conejito.
—No te lo repito más, ¡si digo que no, es que no! —afirmó con rotundidad el Pajarito.
MORALEJA: Cuanto más duro se pone el pájaro, más se moja el conejo.
El mejor chiste del mundo
Va un tío que iba a ser presentado por su novia a sus suegros mediante una suculenta cena. Estaba absolutamente nervioso y aterrado por la nueva gesta que iba a vivir cuando un amigo suyo, por la tarde le comenta:
Te doy tres pastillas que van a relajar tu estado nervioso. Actúan sobre el nivel parasimpático, reduciendo el temblor, el sudor y favoreciendo una buena locutoria y concentración. Eso sí, tomate una media hora antes de ir a ver a tus suegros. Si ves que, justo antes de entrar a la casa de tu novia, aún estás un poco nervioso, tómate la segunda… Deja la tercera pastilla sólo para un caso extremo de ansiedad cuando estés ya entablando la tertulia con tu suegro.
Llegada la hora de partir, el tipo piensa:
Para qué voy a tomármelas una primero, otra después… Mira, me las voy a tomar todas de golpe, y así seguro que no me ocurre nada.
Y lo hace.
Bien… llega el memorable momento y el tío es presentado a su suegro y suegra. Se sientan en la mesa, con la comida servida en los platos… Se levanta de golpe, pilla a la novia, la estira encima de la mesa, le baja las bragas y se la empieza a cepillar de manera brusca ante la mirada atónita de los comensales.
—Pero, ¿qué le está haciendo este a la niña? —aclama el suegro dirigiéndose a su esposa.
Seguidamente, el tipo pilla a la suegra, la apoya en la mesa y se la empieza a cepillar por detrás. La cara del suegro y de la abuela, que también estaba por allí, ¡era desorbitada!
Acabada la suegra, la deja tirada encima de la mesa, pilla al suegro, le rompe la costura posterior del pantalón, y se lo empieza a cepillar, también ante la mirada atónita de las exhaustas suegra y novia que aun estaban encima de la mesa sin fuerzas.
La abuela empieza a correr por la casa ¡escandalizada!
Mientras el tío se estaba tirando al suegro, pone la mano en el bolsillo y saca el móvil. Marca el número del amigo que le suministró las pastillas tranquilizantes y le dice:
—¡Tío! ¡Pero qué me has dado! ¡Me estoy follando a toda la familia y no puedo parar!
—¿Cómo te las has tomado? ¿Una a una, como te dije?
—No, me las tomé todas de golpe. ¡Creí que iría mejor! —el tío sigue cepillándose al suegro.
—¡Ostia! ¡Ve corriendo a la nevera, coge leche y pon la polla en remojo en la leche, que actuará como antídoto! —le dice el amigo.
El tío deja al suegro, exhausto y estirado en la mesa, y se dirige corriendo hasta la cocina, cruzándose antes con la abuela, que aún corría por la casa… Abre la nevera, pilla un tetrabrick de leche Pascual que estaba abierto, y la mete dentro, haciendo al mismo tiempo sonidos de exclamación y bienestar, mientras que la abuela se lo miraba desde la puerta de la cocina.
En ese momento, la abuela sale escandalizada gritando:
¡Esconderos todos, que el hijo de puta la está recargandooo!
—Querida, de hoy en adelante te llamaré Eva.
—¿Por qué?
—Porque eres mi primera mujer.
—Bueno, pero entonces yo te llamaré Peugeot.
—¿Por qué?
—Porque eres el 406…
—María, promete que cuando me muera te casarás con Antonio.
—¡Pero si es tu peor enemigo!
—¡Pues por eso, que se joda!
Le dice el niño al padre:
—Papá, papá, ¿por qué os casasteis tú y mamá?
—Por tu culpa, cabrón.
Está un tío en una discoteca y le pregunta a un camarero:
—Por favor, ¿la salida?
—La rubia del vestido rojo.
—No, coño, ¡la de emergencia!
—La gorda de gafas.
Está una ratita sentada, aparece otra y le dice:
—¿Qué haces aquí tan solita, ratita?
Y le contesta la otra:
—Nada, esperando un ratito…
Qué le dice la Coca-Cola al Bollicao:
—¿Quieres coca?
—No, gracias, voy de chocolate hasta el culo.
—¿Cuál es la máquina de hacer Antonios?
—Antonio Machín.
—¡Oye! ¿Cuál es tu nombre de pila?
—Energizer.
—¿De dónde viene la lana virgen?
—De las ovejas feas.
Pasa un coche a 100 km/h y dice un poli a otro:
—¿Ese no es al que le quitamos el carnet?
—Sí, es ese, vamos a por él.
Paran al tío del coche y le preguntan:
—¿Y el carnet?
—No jodan que me lo han perdido.
—Patxi, ¿te das cuenta de que estamos discutiendo pudiendo arreglar esto a hostias?
—Mamá, mamá, me se cae la baba.
—No hija, será «SE ME».
—No, mamá, te juro que es baba.
Va una señora de 70 años al médico y le pregunta éste:
—¿Cómo puede haber estado casada cuatro veces y ser todavía virgen?
—Mire usted doctor, mi primer marido era arquitecto y todo eran proyectos y más proyectos; el segundo era funcionario y todo era para mañana, para mañana; el tercero era político y todo eran promesas y más promesas; y el último era inspector de hacienda y todo el día venga a dar por el culo y venga a dar por el culo.
—Hombre, si es abundante…
Le dice la madre a la hija:
—Hija, dicen las vecinas que te estás acostando con tu novio.
—¡Ay, mami! La gente es más chismosa; una se acuesta con cualquiera y ya dicen que es el novio.
Llega Pepe del trabajo a casa:
—María, ¡prepárate que vamos a echar un polvo australiano!
—¿Australiano? ¿Y eso cómo demonios se hace?
—Muy fácil: mientras yo me tiro a la canguro, ¡tú das botes por toda la casa!
—¿En qué se diferencian las mujeres antiguas de las modernas?
—Pues que a las antiguas para verles el culo había que bajarle las bragas y a las modernas para verles las bragas hay que abrirles el culo.
Una chica le dice a su madre:
—Mamá, estoy embarazada.
—¡Pero hija! ¿Dónde tenías la cabeza?
—Sobre el volante del coche, ¿por qué?
Un amigo le pregunta a otro que acaba de llegar de un viaje de novios:
—¿Qué tal fue el viajecito?
—Joder, macho, un par de días más y me la tiro.
Esto son dos amigas y le dice una a la otra:
—Oye: ¿tu marido, qué tal folla?
—Pues chica, no se, tengo un jaleo… porque unas me dicen que bien, otras que mal…
Un niño de cinco años que entra en el cuarto de baño y sorprende a su padre dándose una ducha. El padre se tapa corriendo sus partes, y el niño le dice:
—Papi, ¿qué escondes ahí?
—Una ratita.
—¡Qué! Que te la estás follando, ¿no?